Luis Alberto Ruiz comenta que Edmand Lara se aleja de Rodrigo Paz debido a la influencia de Samuel
El analista político Luis Alberto Ruiz advirtió sobre la tensión creciente entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara, señalando que la relación entre ambos líderes muestra fracturas que podrían afectar la gobernabilidad del país. Según Ruiz, mientras el presidente se centra en reactivar la economía y cumplir con las promesas electorales, el vicepresidente actúa de manera independiente, motivado por intereses propios y alianzas externas, como su cercanía con Samuel Doria Medina. Esta situación refleja, a juicio del analista, una falta de coordinación dentro del Ejecutivo que podría generar conflictos internos y retrasos en la aprobación de leyes en la Asamblea Legislativa.
Ruiz explicó que Lara tendría una ruta política orientada a alcanzar la presidencia, lo que intensifica las tensiones dentro del Ejecutivo. Destacó que, ante la ausencia del presidente, el vicepresidente asume responsabilidades que incluyen la posibilidad de modificar la estructura ministerial y el alto mando policial, generando incertidumbre sobre la continuidad de las políticas y decisiones del gobierno. Según el analista, esta dinámica podría convertirse en un “dolor de cabeza” para el presidente si no se logra establecer una comunicación efectiva y un entendimiento entre ambos.
El experto también señaló que la relación conflictiva nace desde el origen de esta dupla ejecutiva. Durante la campaña electoral, Lara se presentó como garante del cumplimiento de las promesas de Paz, y su trayectoria política previa, marcada por denuncias contra la policía y la ausencia de experiencia legislativa, contribuye a su enfoque confrontativo. Ruiz consideró que estas diferencias de estilo y personalidad dificultan la construcción de una relación institucional sólida y unificada.
A pesar de las tensiones, Ruiz reconoció que el Ejecutivo ha incorporado perfiles académicos y meritocráticos en cargos clave, lo que representa avances significativos en la gestión gubernamental. Sin embargo, la falta de coordinación con Lara limita la capacidad de reflejar estos logros en políticas públicas y leyes, afectando la percepción de eficacia del gobierno ante la ciudadanía. El analista señaló que, mientras no se construya un diálogo sólido, los esfuerzos del Ejecutivo podrían verse comprometidos y no traducirse en resultados concretos para la población.
Finalmente, Ruiz advirtió que la relación insana entre el presidente y el vicepresidente podría derivar en un escenario de ingobernabilidad o conflictos políticos más amplios. Resaltó que, aunque ambos líderes están constitucionalmente obligados a entenderse, la falta de disposición y la influencia de terceros intereses podrían desencadenar una “tormenta perfecta” dentro del Ejecutivo. El analista concluyó que solo mediante un diálogo efectivo y un reconocimiento de las responsabilidades compartidas se podrá garantizar la estabilidad política y la continuidad de la gestión de gobierno.
