
La dueña de “Martín” antes de morir dijo que el gallo era su único tesoro y, como último deseo, pidió que lo cuiden.
El gallo aún tiene la esperanza de reencontrarse con su dueña y la espera desde hace 8 años en el Instituto Oncológico de la ciudad de Santa Cruz.
En 2018, su dueña, aquejada por el cáncer, llegó de emergencia hasta el hospital para ser atendida. En la ambulancia también se encontraba Martín. El gallo no quiso separarse de quien lo cuidaba.
Una semana después, la mujer no resistió y falleció. Ella pidió que cuiden a su compañero y, en su último suspiro, dijo que Martín era su mayor tesoro.
Comerciantes y personal de salud lo llaman el “Hachiko boliviano”.
“Es amistoso, camina entre la gente y si lo intentan molestar nosotros lo defendemos”, contaron las personas cercanas al gallo.
Martín, no entiende de despedidas, ni conoce de olvidos.
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